jueves, 21 de junio de 2007


Acabo de volver a la realidad, he atravesado los bosques donde la puerta de entrada se abre de vez en cuando, donde existe un micromundo silencioso y ocupado por tus recuerdos. La mirada de un niño que quiere ser un hombre, quiere amar, quiere llorar, quiere ser el niño de quince años más fuerte del mundo dijo el joven llamado cuervo.
Ya tenía ganas de leer una novela del autor japonés de moda, Haruki Murakami, y he quedado impresionado por su lirismo mágico y por su mirada a unos personajes dispuestos en una sociedad (que creemos ajenas a nosotros, pero no es así) recubrida de un occidentalismo manierista y casi apagada a la tradición. Y digo casi, porque la búsqueda trascendental, el zen, el deseo de alcanzar la iluminación espiritual se encuentra presente en Kafka Tamura, el joven de quince años protagonista de Kafka en la orilla, última novela del autor traducida y editada en España (En el 2006 aunque fue editada por primera vez en su país de origen en el 2002- considerada en el 2005 por el New York Times como la mejor novela del año). Y como dije antes ya tenía ganas porque había tenido bastante buenas críticas de novelas anteriores como: "Sputnik, mi amor", " Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" y "Tokio Blues: Norwegian Wood". Para resumiros la historia, que mejor que dejaros el comentario de la contraportada:

Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.

Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia (en el sentido clásico), sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido (en el sentido real): de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida. En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu. Vidas y destinos se van entretejiendo en un curso inexorable que no atiende a razones ni voluntades. Pero a veces hasta los oráculos se equivocan.


Novela mágica impregnada de toques surrealistas al estilo de la gran tradición sudamericana (garcía marquez, sábato, cortazar...) donde las realidades se confunden, los recuerdos vagan en la memoria y el universo vivo es el que ves por tus ojos o sientes en el corazón. El dicho "toda persona es un mundo" lo afirma Murakami, pero un mundo franqueable, débil y a veces complaciente. Os aconsejo, de todas, todas, que entréis en el mundo de Haruki Murakami.


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