lunes, 25 de junio de 2007

heroe del siglo XXI


Llegan los calores veraniegos a la ciudad, ya se ven las cosas desde otra perspectiva, la poca complacencia que reparte se desvanece cuando los aires de julio brotan por el asfalto, pero seguimos aquí, eso es lo importante, y por mucho tiempo, creo. Siempre nos quedarán las piscinas municipales, los conciertos al a
ire libre y las salas de teatro climatizadas.
Finde mu divertido que hemos pasado maría y yo, entre hogueras de san juan, muy lejos de los pies descalzos en la orilla del mar, muy distinto, entre nuevos amigos de Iruña, entre conversaciones sin final de cine, entre engaños publicitarios londinenses y buenos ratos en general.
El sábado nos invitó la amiga patri (gracias) a ver una obra de teatro en la sala cuarta pared, que con su propia compañía están consiguiendo montar buenas obras desde un prisma idealista y a contracorriente de la escena teatral nacional, se puede comprobar nada más entrar en la sala, los espectadores se reparten alrededor del "escenario-suelo" y ves la obra a dos palmos de los actores (impresiona). La obra se llama
Rebeldías posibles y la presentación que hace la compañía es la siguiente:
Hartos. Estamos hartos pero ahogados en la impotencia, hundidos en la resignación. Estamos asqueados del mundo que nos rodea pero con la sensación de que poco pode
mos hacer.¿En qué momento empieza a silbar la válvula de la olla a presión? ¿Dónde está el “clic” que lleva de la resignación y el conformismo a la protesta y la reivindicación? “Rebeldías posibles” habla de alguien decente en un mundo indecente, en medio de esas indecencias que tomamos por normales. La sobriedad frente a la espectacularidad, la tenacidad frente a la impaciencia, el idealismo frente al pragmatismo... En fin, habla de todo eso que hoy no vale nada. De todo eso que hoy es considerado absurdo e inútil, propio de seres mediocres e ingenuos. Cuarta Pared sigue explorando el mundo en que vivimos, intentando ser portavoz de las preguntas y preocupaciones de aquellos que nos rodean utilizando los recursos del teatro. Un teatro que quiere ser una experiencia única y sorprendente compartida con el público, y que, más allá de la palabra, aprovecha todos los medios que el arte escénico pone a su alcance.

La obra en sí trata del señor García, que
un día decide reclamar a una teleoperadora la devolución de unos céntimos por estar en desacuerdo con el criterio aplicado en las tarifas. Ante el desinterés de la empresa por responder a su reclamación, decide llegar hasta el final. Las quejas, denuncias, reclamaciones, recursos y apelaciones le llevan tiempo y dinero. Su mujer entiende el gesto, pero no una causa tan insignificante. En realidad, todo el mundo aplaude el gesto, pero se ríe de la causa. Las artimañas de la teleoperadora le exigen cada vez más tiempo y dinero, lo que amenaza con arruinar su vida familiar y laboral. Tan sólo encuentra consuelo en una compañera de trabajo que ve en él un quijote contemporáneo, paciente y determinado. Ella le presenta a varias personas como un ejemplo a seguir y sin quererlo, pues si hay algo que rechaza es el afán de notoriedad, se ve obligado a asumir la responsabilidad de liderar las acciones reivindicativas de este grupo formado espontáneamente. A partir de ahí, su vida se desliza por una pendiente de final impredecible, pues la actividad del grupo le enfrenta a situaciones que entran en absoluta contradicción con las ideas que impulsaron su discreta acción inicial.

La historia de un héroe del siglo XXI que no ha entrada en la alienación compulsiva del sistema capitalista, la cual nos convierte en autómatas conformistas y reprimidos por la acción de las grandes empresas o del estado, un héroe que reclama JUSTICIA SOCIAL, en mayúsculas, que entiende que con pequeñas cosas que hagamos poco a poco, podemos ir cambiando las vidas de la mayoría oprimida por el poder. Un personaje real, porque la obra está basada en un hecho real aparecido un par de años antes en "El Pais" y al final la compañía telefónica tuvo que pagar bastante dinero a todos los usuarios que se sintieron perjudicados y dañados por la misma. Hay esperanza, todos podemos convertirnos en héroes, héroes anónimos de la rutina, pero héroes en todo caso.


jueves, 21 de junio de 2007


Acabo de volver a la realidad, he atravesado los bosques donde la puerta de entrada se abre de vez en cuando, donde existe un micromundo silencioso y ocupado por tus recuerdos. La mirada de un niño que quiere ser un hombre, quiere amar, quiere llorar, quiere ser el niño de quince años más fuerte del mundo dijo el joven llamado cuervo.
Ya tenía ganas de leer una novela del autor japonés de moda, Haruki Murakami, y he quedado impresionado por su lirismo mágico y por su mirada a unos personajes dispuestos en una sociedad (que creemos ajenas a nosotros, pero no es así) recubrida de un occidentalismo manierista y casi apagada a la tradición. Y digo casi, porque la búsqueda trascendental, el zen, el deseo de alcanzar la iluminación espiritual se encuentra presente en Kafka Tamura, el joven de quince años protagonista de Kafka en la orilla, última novela del autor traducida y editada en España (En el 2006 aunque fue editada por primera vez en su país de origen en el 2002- considerada en el 2005 por el New York Times como la mejor novela del año). Y como dije antes ya tenía ganas porque había tenido bastante buenas críticas de novelas anteriores como: "Sputnik, mi amor", " Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" y "Tokio Blues: Norwegian Wood". Para resumiros la historia, que mejor que dejaros el comentario de la contraportada:

Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.

Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia (en el sentido clásico), sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido (en el sentido real): de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida. En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu. Vidas y destinos se van entretejiendo en un curso inexorable que no atiende a razones ni voluntades. Pero a veces hasta los oráculos se equivocan.


Novela mágica impregnada de toques surrealistas al estilo de la gran tradición sudamericana (garcía marquez, sábato, cortazar...) donde las realidades se confunden, los recuerdos vagan en la memoria y el universo vivo es el que ves por tus ojos o sientes en el corazón. El dicho "toda persona es un mundo" lo afirma Murakami, pero un mundo franqueable, débil y a veces complaciente. Os aconsejo, de todas, todas, que entréis en el mundo de Haruki Murakami.


lunes, 18 de junio de 2007

Mostolesatodojazz


Una de las cosas buenas que tiene la gran ciudad en verano es el inicio de la temporada de jazz en varios lugares alrededor de la capital. Uno de ellos es el mostoles a todo jazz, que en su tercera edición han traido, sobre todo lo demás, a dos grandes figuras del jazz internacional como son Ron Carter (con The Golden Strtiker Trio) y Joe Lovano (con su Trio Fascination). El año pasado ya trayeron a Tok Tok Tok, Kenny Barron o Jean Luc Ponty entre otros. Pues este pasado sábado nos dirigimos María y yo hacia el Teatro del Bosque en Móstoles. Día otoñal, toda la tarde lloviendo, pero genial para pasar una noche de casi cuatro horas de buen jazz.
Un nuevo y bastante coqueto teatro acogió el concierto donde lo mejor era su buena acústica, esencial en este tipo de conciertos y donde debería aprender organizaciones como el villalba jazz (el año pasado nos gastamos un dinerito curioso para ver a Wayne Shorter en un macro escenario en un campo de fútbol y salimos un poco defraudados por el sonido), pero éste no era el caso. Comenzó el espectáculo bajo la presentación de Javier de Cambra, crítico musical de la revista cuadernos de jazz, que se notaba a legüas que lo de ponerse delante de un micrófono no es lo suyo, pero bueno, información si nos dió.
El primer concierto que vimos del programa doble fué el de Bob Sands y su Big Band (yo estaba un poco reticente porque las big bands nunca fué lo mío, pero estaba bastante equivocado -como cambian las sensaciones cuando escuchas en directo tanta instrumentación!!-), diecisiete tíos que junto a la guapa cantante Laika Fatien nos hicieron vibrar con los sonidos más retro del jazz (con temas de Duke Ellington y Count Basie entre otros) por un momento me imaginé escuchando la voz de Billy Holliday delante de una gran big band de new orleands en los años 30. Me sorprendrió gratamente, la verdad y después de comprobar que en la banda había solistas del calibre de Bobby Martínez (su disco "Intensity" del 99 fué unos de los primeros discos de jazz que tuve), Israel Sandoval o el mismo director y fundador de la big band Bob Sand. Para volverlos a ver.

A partir de las 11 comenzó el plato fuerte de la noche y del festival: Joe Lovano Trio Fascination, Javier de Cambra en su presentación comentó cosas como estas: "Hablar de Joe Lovano es hacerlo de un primer espada del saxo tenor en el momento actual... Ha logrado repetidas veces el primero puesto en las votaciones de lectores y críticos de la revista Down Beat (la de mayor prestigio jazzístico estadounidense) como artista del año, disco del año y saxo tenor del año... Su imaginación desbordante, su entrega como improvisador, el magisterio de su sonido, hacen de cada uno de sus conciertos una verdadera experiencia".
Pues eso fué, conciertazo de jazz moderno bajo una estampa de trío clásico (con batería y contrabajo) y algo que no especificó lo bastante el presentador fué las dos figuras que acompañaban al gordito y gracioso yanki. Francisco Chela, batería cubano, con todo tipo de artilugios y jugetitos golpeables (entre ellos un gran cencerro), con una energía endiablada que le hacía "revolcarse" por los platillos o casi tirar en dos ocasiones la batería por los suelos con un golpe de bombo y la joven, guapísima y virtuosa contrabajista Esperanza Spalding -fué el mayor descubrimiento de la noche para nosotros, porque todo lo demás se veía venir-, la tía de desgañitaba con su contrabajo que le sacaba un par de palmos, movía la cabeza y las manos de una forma bastante violenta y no paraba de reirse con el batería, pero todo eso para hacer solos imresionantes de tres minutos y el público responder con los aplausos más sonados de la noche. Pues el Trio Fascination fue todo una maravilla y el gran Joe Lovano estuvo genial, estuvo muy simpático hablando bastante (que ya es raro en un personaje así) y por supuesto dejándonos a todo el público con la boca abierta por su habilidad con el saxo tenor. Ya estoy a la espera que este trío saque algún disco a la venta (como tal no han publicado nada).
Bueno, tras el concierto vino lo peor de la noche que fue la espera del buho que nos llevaba a Madrid una hora y cuarto, pero eso es lo que tiene. Lo principal es que pasamos un rato de pm viendo lo mejorcito del jazz internacional y por sólo 6 euros, algo que no había comentado. Pues a la espera de próximos conciertos: como el de Pat Metheny y Brad Meldhau en Galapagar o el de Yellojackets y Elvis Costello en Villalba, un saludo grande a todos.

Joe Lovano Trio Fascination en New York -vídeo-